¿Por qué deberían prohibirse las bombillas plásticas?

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Parecen inofensivas, pero las famosas pajitas de plástico provocan un daño humano, marino y medioambiental muy alto.

Hay que decirlo de manera lapidaria: la vida útil de una bombilla plástica, en sí es bastante inútil. Se fabrica en 1 minuto, la usas 15 minutos y luego tarda más de 200 años en descomponerse.

Los datos resultan impactantes: en promedio una persona utiliza 38.000 bombillas plásticas a lo largo de su vida. Aun cuando se recogen 400.000 unidades de los océanos todos los años, causan la muerte de millones de especies marinas. Si aún no te convences, aquí te explicamos por qué deberían prohibirse y, si no se logra, por qué deberías dejar de usarlas.

Las especies marinas sufren

El uso excesivo de pajitas de plástico está causando un gran daño al medio ambiente, y específicamente a los océanos. Los humanos las botan y son arrastradas por el viento o movilizadas a través de los desagües.

En las aguas pueden estar hasta 200 años y transformarse en enemigos silenciosos de las especies marinas, quienes las confunden con comida. En consecuencia, millones mueren o sufren a causa de ellas, como esta tortuga marina que tenía una en sus fosas nasales.

Además, se estima que el 71% de las aves marinas y el 30% de las tortugas se han encontrado con plástico en el estómago y si se ingiere plástico, la vida marina tiene sólo un 50% de probabilidades de sobrevivir.

No son reciclables

Las pajitas de plástico están hechas de polipropileno, un derivado del petróleo. Técnicamente se trata de un material reciclable, pero en la práctica no ocurre tanto como debería. En el caso de las bombillas, no se pueden reciclar porque son tan livianas y pequeñas que caen de las máquinas clasificadoras y se mezclan con otros materiales.

Tú también te contaminas

Como no son biodegradables, se descomponen en piezas más pequeñas llamadas ‘microplásticos’, aún más peligrosas para la vida marina y humana. De hecho, hay tanto microplástico en el océano que está encontrando su camino de regreso a nosotros: lo ingerimos en alimentos como mariscos, algas y sal marina.

Menos pajitas de este material = menos plástico en el océano = menos plástico ingerido por las personas que consumen productos del mar.

Las empresas están tomando acción

Remitámonos a este 2018 con una gran noticia por parte de la cadena hotelera más grande del mundo: Marriott retirará las bombillas plásticas de sus 6.500 hoteles. Esto adquiere más importancia considerando que gran parte de sus propiedades se ubican frente a la playa u otras áreas de belleza natural.

¿No sería maravilloso que bebés y animalitos marinos crezcan en un mundo donde no existen bombillas plásticas? De a poco lo podemos ir logrando. Comienza por ti.